Emprendedores

``Pensar en grande siempre fue un objetivo en Globant"

Martin Migoya, CEO y co-fundador de la compañía, señala que tenemos un gran capital humano para crear empresas de vanguardia en el rubro.

Cómo hombre fanático y metido de lleno en el mundo de la tecnología, Martin Migoya llega para hablar llevando dos celulares. Desde las oficinas de Globant, la empresa de la que es CEO y co-fundador, se puede observar el tranquilo andar de algunos barcos por el Río de la Plata. También llama la atención los colores en las paredes y mobiliario, y un juego de dardos en una de ellas, signos de un ambiente informal y muy moderno.

Migoya, quien fue elegido uno de los empresarios del año por la Asociación de Dirigentes de Empresa (ADE), se dispone a contar cómo el sueño de cuatro jóvenes de crear una empresa se convirtió en solo once años en la gran realidad que hoy es Globant.

La multinacional de bandera argentina es una de las grandes pioneras en el rubro informático y de tecnología en el país, que con 3.500 empleados en once localidades del interior y ciudades del exterior, y con cotización en la bolsa de Nueva York, ofrece servicios de tecnología y software a gigantes como Google, Linkedln, Lastminute, -el sitio de venta turística online más grande del Reino Unido- y Disney.

-¿Cómo nace la idea de crear la empresa?
- La empresa empieza en abril de 2003, hace ya 11 años. Se desarrolla en un entorno muy distinto al de hoy. Con otros problemas. La gente perdía sus trabajos, ahorros, esperanzas, los mejores amigos se iban del país. Nosotros un poco a contramano, con esa sensación de que toda crisis es una oportunidad, situación que hoy entendemos más que en ese momento, nos preguntábamos ¿por qué hay países como India, Irlanda, Israel, Canadá, como hicieron para darle oportunidades a los jóvenes? Eran mercados estos que conocíamos perfectamente, vinculados al desarrollo de la tecnología y el software. Uno veía que países en vías de desarrollo generaban esos servicios y se los vendían a países más desarrollados.

-¿Ustedes ya venían estudiando carreras relacionadas a la tecnología, trabajan en este tipo de tareas?
- Los fundadores de Globant somos dos ingenieros electrónicos y uno mecánico, de La Plata, y un ingeniero en sistemas de la universidad del centro de Tandil. En mi caso hice después un master en el Cema en Administración de Empresas. Veíamos esa oportunidad, veíamos como otros países lo hacían. Siempre habíamos estado vinculados a empresas de tecnología.

- ¿Trabajó en YPF?
- Si, empecé en el programa de jóvenes profesionales, bajo la gestión de Pepe Estenssoro. En ese grupo había gente muy talentosa: Marcos Galperin, creador de Mercado Libre, Miguel Galluchio hoy presidente de YPF, Federico Sturzenneger. Ahí aprendimos mucho.

- ¿Armaron un plan de trabajo?
- Si, empezamos con una visión muy clara. En el business plan poníamos que no íbamos a vender en la Argentina sino en países centrales, no porque no querríamos sino porque sabíamos que ir por el país era el camino más difícil. Además hubo dos o tres cosas que pensamos que eran innovadoras para ese momento. Primero que no hay muchas compañías en Argentina que se creen grandes compañías. Pensar en grande siempre estuvo desde el principio de las charlas. Y otra cosa que siempre nos molestó bastante fue el hecho de decir que todo pasa en Buenos Aires. Yo soy de La Plata, un poco sufrí eso. Entonces cuando fundamos Globant dijimos, tratemos de hacer que Globant sea una empresa federal, que no todo pase por acá. Hoy el 40 por ciento de la gente trabaja en Buenos Aires, el resto está en el interior del país. Tenemos oficinas en once localidades del interior. Más importante que el hecho de ser federal lo bueno es que vos estás llevando oportunidades donde está el talento. Y evitas que tengan que desarraigarse y venir hasta acá. Y esto genera una sensación de pertenencia muy grande en la gente. Y genera una distribución nunca antes vista de oportunidades de clase mundial en cualquier lugar de la Argentina. Ese fue uno de los grande motores del crecimiento. Gente que venía y te decía: quiero abrir la oficina de Globant en Córdoba, y trabajábamos y lo lográbamos. Creamos entiendo así una empresa de clase mundial desde la Argentina, que sea federal y distribuya oportunidades, después de casi 50 años en que no se creaba en el país una multinacional. A esto se sumó el pensamiento de generar oportunidades y plantar la bandera de la tecnología por primera vez en el mundo desde Argentina. Así seguimos nuestro business plan durante once años. Tenemos un tamaño considerable, pero el DNA de la compañía es estar afuera, en lugares donde estas cosas se consumen más.

CAPITAL HUMANO
- ¿El capital humano ha tomado un papel más preponderante en las empresas que antes?
- Creo que hay todo tipo de empresas. Aunque podemos decir que hay un nuevo tipo de compañías que están basadas en capital humano y en servicios de desarrollo que se da desde la inteligencia, lo intelectual. Antes se pensaba que la producción pasaba por una planta industrial o por el campo. Lo notable es que en un país donde los commodities siempre han sido la línea central, al hacer tan preponderante una industria del conocimiento cambia un montón la perspectiva para el país. Si te preguntas ¿Cuanto talento se puede generar en la Argentina? Con la alimentación que tenemos y la materia prima de talento se puede generar mucho más. La verdad que es un país super interesante para lo que nosotros hacemos.

- ¿Tuvo ciertos modelos personales, tomó de alguien consejos para ser dirigente empresario?
- Vengo de una familia emprendedora, mi viejo hizo empresas toda la vida. Con algunas le fue muy bien, y otras le fue muy mal. Y más allá de la creación de empresas, la cultura emprendedora es algo con lo que no se nace sino que se aprende ya sea en la casa y mirando otra gente.

- ¿Ustedes aprendieron en sus casas?
- Aprendimos en casa y mirando a muchos emprendedores de afuera y también de acá, como Marcos Galperin, creador de Mercado Libre. Hizo una empresa fantástica, super cotizada a nivel mundial. Los ejemplos son muchos y la inspiración es mucha. Tiene que estar las ganas de hacerlo, de romper el Status Quo. Y después la innovación y la creación de una compañía, surge del trabajo, del esfuerzo, la dedicación, meterle horas y estar predispuesto a cambiar cosas en todo lo que se te cruce por delante. Desde como haces una oficina hasta como tratas a tus `globers', tu gente, hasta como te relacionas con los clientes, todo eso se puede cambiar. Hay que tener la cabeza abierta y después tener mucho trabajo.

- Imaginemos que ya estamos en 2015, pasó la elección presidencial y al candidato ganador lo tiene frente a usted ¿Que le pediría?
- Le diría que siga apoyando y creyendo que la tecnología es una apuesta que vale la pena para el país. La tecnología se puede exportar más rápidamente que otras industrias que son más famosas. Y le pediría que sigamos empujando a la marca argentina como una marca de excelencia en tecnología. Que algún día nos reconozcan en el mundo por nuestra carne, el tango, cereales y el software. Hay mucho para hacer. Hay que seguir incentivando a la industria, creando talento. Pediría encarecidamente a que se incentive para que los jóvenes estudien más tecnología, no solo de software, sino que estudien ingeniería, matemáticas, hay una gran oportunidad para aquellos que se sumen a este tipo de carreras. Y esto tiene que ser detectado y empujado desde el gobierno. Y que piense en tener un país realmente de avanzada.


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